Hasta el caso Enron dejó cosas buenas: Perú 2021

El impulso de la RSE en Perú es liderado por Perú 2021, organización con 18 años de historia y con elementos clave como Astrid Cornejo, quien tiene 10 años de experiencia en el tema, comparte a El Economista cómo ve la RSE, su avance en la región y en Perú.

 

Cuando en el 2001 el mayor fraude corporativo hasta entonces, el escándalo Enron, quedó revelado, quizá nadie se hubiera atrevido a asegurar que algo bueno dejaría. Ahora, a poco más de 10 años de distancia, Astrid Mayen Cornejo, gerente de Relaciones Institucionales de la organización promotora de responsabilidad social Perú 2021, es una convencida del impacto positivo que dejó todo aquello.

Con una carrera de 10 años en el campo de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en Perú, Ecuador y Alemania, Astrid sugiere privilegiar el análisis a la mera crítica cuando se habla de alguno de los casos nada ejemplares que protagonizan las compañías alrededor del mundo.

En una tradicional panadería, en Miraflores, en cuyo letrero se lee: desde 1959 , concede una hora a El Economista. Es sábado y su pequeña de dos años -a quien dedica todo su tiempo libre- la espera en casa, pero Astrid accedió porque, dice, le gusta hablar del tema. Apenas empieza a hacerlo, uno sabe que sobró la aclaración.

Alrededor del mundo surgen escándalos de empresas; México lo está viviendo en la actualidad, ¿cómo consideras que afecta esto a la RSE?

Todo mundo piensa que los ejemplos malos son 100% negativos; por ejemplo, está el caso de Enron. Fue un desastre, sí, afectó a miles de empleados, inversionistas, empresas… Pero, a partir de ese momento, se comenzó a hablar de gobierno corporativo. A alguien se le ocurrió que también había que fiscalizar a las cabezas de las organizaciones. El hecho en sí mismo no fue bueno pero el impacto que tuvo en el mundo sí lo fue. A veces, las personas nos enfocamos en criticar pero no le sacamos al asunto el provecho que puede tener. En la vida, hay ejemplos caóticos pero la sociedad tiene que aprender a saber mirar; la crítica por sí sola no construye pero el análisis sí. Hay que ver siempre un poco más allá del problema.

¿Qué se está haciendo diferente en RSE ahora respecto de hace algunos años, qué cambio de rumbo destacarías?

Hay un cambio de discurso en materia ambiental, en el tema del consumo responsable. Las nuevas generaciones están siendo educadas de manera distinta. Hoy los niños ven a alguien fumar y le dicen que no lo haga. Antes, se enseñaba en la escuela que los recursos eran inagotables y ahora les dicen que el agua se va a acabar. Antes, el lema era consume; hoy, es apaga la luz. Creo que, efectivamente, el mundo está reaccionando. Y hay que seguir caminando por ahí.

¿Por qué apostarle a la RSE?

Yo diría que hay que apostarle porque nada es seguro, mas que la muerte y los errores. Que tienen que ponerle ganas todos los días, sí, pero errores va a haber. La RSE es cuestionable y siempre lo va a ser porque se trata de una gestión transversal. Pero, cuando una empresa se acerca a ella como un modelo de gestión, lo primero que tiene que hacer es un código de conducta y que lo conozcan todos al interior. Eso le da solidez. En estos momentos, ya no te puedes jugar la reputación corporativa. Eso cuesta. Si no asumes el tema ético por olvido o porque no te conviene, estás poniendo mucho en juego. Hay que revisar el desempeño a todo lo largo, desde la cabeza hasta el último de los empleados, proveedores… Nadie es perfecto, tampoco debe pretenderse que una empresa lo sea. Pero cuidar la ética ayuda a evitar riesgos innecesarios. De eso se trata la RSE.

Para Astrid Mayen Cornejo, América Latina lo está haciendo bien en materia de RSE. Va avanzando, poco a poco. Cada país, con sus impulsos, con sus debilidades , dice quien lleva dos años al frente de las Relaciones Institucionales de Perú 2021, organización miembro de la red regional Forum Empresa.

De Perú, claro está, tiene mucho que decir. Sólo para adelantar algo, las empresas peruanas que así lo deciden no pagan impuestos con la condición de canalizar ese recurso a obras sociales. Así se han construido carreteras, obras de drenaje y de luz.

Por Alejandra Aguilar

alejandra.aguilar@eleconomista.mx

 

Lee la entrevista completa aquí:

https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Hasta-el-caso-Enron-dejo-cosas-buenas-Peru-2021-1–3-20120730-0067.html

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